La liga se calienta
Empujones, agarrones, insultos, codazos, balonazos, protestas, agresividad… La liga se calienta. La liga parece que no siempre muestra una cara tan dócil y sosegada como nos pueda parecer, o nos puedan intentar vender, y de vez en cuando se nos revelan acciones que presentan un tinte un tanto violento. En los últimos años, y especialmente tras la trifulca del The Palace en el año 2004 entre los jugadores de Indiana y Detroit que acabaría con la pelea de Artest y Stephen Jackson con la grada, la liga ha empezado a endurecer definitivamente su reglamento para impedir que la imagen de la NBA pueda verse perjudicada por conductas como estas; aunque el año pasado se repitió el grave incidente, esta vez entre los jugadores de los Knicks y de Denver
(¿Isiah Thomas-Don Nelson?), los jugadores están empezando a mostrar cada vez menores dosis de “agresividad”, o por lo menos agresividad verbal y en lo que atañe sobre todo al trato con los árbitros, agresividad mal entendida. La liga, cansada ya de las salidas de tono de algunos jugadores, implantó unas nuevas normas de conducta y un nuevo sistema de penalización conocido popularmente con el nombre de lo que podemos traducir como “Regla Rasheed Wallace”, mediante la cual si un jugador llega a cinco faltas técnicas se le impone un correctivo de tipo monetario hasta alcanzar las dieciseis lo que conlleva la suspensión durante un partido y que se ve aumentada en uno más por cada una que sume a partir de ella. Ahora mismo, y posiblemente condicionados por la posible suspensión o castigo monetario (¿insuficiente?), están empezando a verse lo que parecen ser conductas más
“agradables” hacia los árbitros y compañeros, incluso por parte de jugadores como R. Wallace de Detroit, calificado por algunos como un jugador duro o por lo menos algo bocazas, que parece ser que se está mostrando en los últimos meses algo más sosegado, pensándose primero dos veces las cosas antes de hacerlas, aunque no siempre como podemos atestiguar en bastantes partidos, aunque las conductas no sean siempre del todo limpias por parte de algunos.
Estas salidas de tono, y a pesar de que ahora tengan mayor repercusión en la prensa, no son nuevas ya que ya en la década de los 80 y 90 eran habituales en partidos de gran rivalidad o tensión; ¿Quién no recuerda a Bird mostrando su discordancia a base de puñetazos con Julius Erving en un Sixers-Boston de 1984 tras el cual los dos serían sancionados con 7,500$ (los Celtics ganarían finalmente 130-119) o los piques en los clásicos de los 80 entre los Celtics y los Lakers? ¿Quién no recuerda a un Malone, uno de los mejores jugadores de la historia, mostrando una gran agresividad en defensa? ¿Y “El Almirante”, David Robinson? ¿Y el mayor taponador, actualmente, de la historia Dikembe Mutombo? Mención aparte merecen los “Bad Boys” de Detroit, nombre con el que popularmente fue designado el conjunto de finales de los 80 y principios de los 90 constituido por Isiash Thomas, D. Rodman, Laimbeer o Dumars caracterizado por practicar una defensa al límite, incluso a veces rozando la dureza, lo que les
valió ser posiblemente uno de los conjuntos más odiados por los seguidores de los otros equipos; aunque hablando de defensa al límite es obligado referirnos y centrarnos en la pieza más importante del quinteto, en cuanto a agresividad, que no era otro que el gran Bill Laimbeer conocido como “compañero de armas” por su agresividad y dureza lo que unido a los dos títulos que ganó con Detroit (89-90) le valdrían para granjearse un gran número de enemistades y odios por parte de las gradas.
Jugadores que llevaban hasta el extremo sus conductas también fueron Maurice Lucas “The Enforcer” (algo así como “el amenazador”) en el cual podemos ver reflejado en el mote su tipo de juego. Ya a mediados de los 90 podemos fijarnos en Mutombo o Oakley los cuales llevaban a la práctica un juego duro catalogado por algunos como juego sucio que muchas críticas, y más antipatías, despertó en la grada y entre sus rivales llegando Drexler a decir de Oakley “Oakley es un uno de los jugadores más sucios, tendrían que suspenderle 10 partidos” después de que le propinara un golpe en la espalda a Barkley, a lo cual solía responder Oakley con “eso es baloncesto, solía serlo, no sé lo que es ahora”. Otros jugadores de los 90 que mostraban una excesiva agresividad en su juego fueron David Robinson, Karl Malone o Dikembe Mutombo.
Actualmente, y refiriéndonos a juego sucio-duro, se nos puede venir a la mente el nombre de jugadores como Bowen de los Spurs, uno de los jugadores que en estos momentos levanta más animadversiones pero que posiblemente sea uno de los mejores defensores de la historia, aunque para Ray Allen “es sólo baloncesto sucio. Es indiscutible, evidente: baloncesto sucio… Que dé con el codo y te pegue cuando estás ya en el suelo es ser sucio. No respeto a jugadores como él” que opinaba así tras haberle asestado el primero un golpe catalogado como innecesario durante un partido de la temporada 2006-2007; tampoco podemos dejar de nombrar en este apartado a otros, caso de Kenyon Martin, Ron Artest o el veterano Dikembe Mutombo, tan rudos en su juego como los anteriores.
Todos estos jugadores y formas de ver el baloncesto despiertan odios o idolatrías, según de que lado de la orilla vengan las opiniones, pero seguirán dándose aún con las nuevas reglas instauradas por el comisionado para la NBA David Stern, pero, ¿que sería de la NBA si de vez en cuando los jugadores no mostraran una cierta agresividad?, eso si, bien llevada. Jugadores como Laimbeer, Kurt Rambis o R. Wallace siempre habitarán en la NBA para darle un “toque” distinto a un juego que, pese a quien le pese, debe seguir siendo de contacto.
Empujones, agarrones, insultos, codazos, balonazos, protestas, agresividad… La liga se calienta. La liga parece que no siempre muestra una cara tan dócil y sosegada como nos pueda parecer, o nos puedan intentar vender, y de vez en cuando se nos revelan acciones que presentan un tinte un tanto violento. En los últimos años, y especialmente tras la trifulca del The Palace en el año 2004 entre los jugadores de Indiana y Detroit que acabaría con la pelea de Artest y Stephen Jackson con la grada, la liga ha empezado a endurecer definitivamente su reglamento para impedir que la imagen de la NBA pueda verse perjudicada por conductas como estas; aunque el año pasado se repitió el grave incidente, esta vez entre los jugadores de los Knicks y de Denver
(¿Isiah Thomas-Don Nelson?), los jugadores están empezando a mostrar cada vez menores dosis de “agresividad”, o por lo menos agresividad verbal y en lo que atañe sobre todo al trato con los árbitros, agresividad mal entendida. La liga, cansada ya de las salidas de tono de algunos jugadores, implantó unas nuevas normas de conducta y un nuevo sistema de penalización conocido popularmente con el nombre de lo que podemos traducir como “Regla Rasheed Wallace”, mediante la cual si un jugador llega a cinco faltas técnicas se le impone un correctivo de tipo monetario hasta alcanzar las dieciseis lo que conlleva la suspensión durante un partido y que se ve aumentada en uno más por cada una que sume a partir de ella. Ahora mismo, y posiblemente condicionados por la posible suspensión o castigo monetario (¿insuficiente?), están empezando a verse lo que parecen ser conductas más
“agradables” hacia los árbitros y compañeros, incluso por parte de jugadores como R. Wallace de Detroit, calificado por algunos como un jugador duro o por lo menos algo bocazas, que parece ser que se está mostrando en los últimos meses algo más sosegado, pensándose primero dos veces las cosas antes de hacerlas, aunque no siempre como podemos atestiguar en bastantes partidos, aunque las conductas no sean siempre del todo limpias por parte de algunos.Estas salidas de tono, y a pesar de que ahora tengan mayor repercusión en la prensa, no son nuevas ya que ya en la década de los 80 y 90 eran habituales en partidos de gran rivalidad o tensión; ¿Quién no recuerda a Bird mostrando su discordancia a base de puñetazos con Julius Erving en un Sixers-Boston de 1984 tras el cual los dos serían sancionados con 7,500$ (los Celtics ganarían finalmente 130-119) o los piques en los clásicos de los 80 entre los Celtics y los Lakers? ¿Quién no recuerda a un Malone, uno de los mejores jugadores de la historia, mostrando una gran agresividad en defensa? ¿Y “El Almirante”, David Robinson? ¿Y el mayor taponador, actualmente, de la historia Dikembe Mutombo? Mención aparte merecen los “Bad Boys” de Detroit, nombre con el que popularmente fue designado el conjunto de finales de los 80 y principios de los 90 constituido por Isiash Thomas, D. Rodman, Laimbeer o Dumars caracterizado por practicar una defensa al límite, incluso a veces rozando la dureza, lo que les
valió ser posiblemente uno de los conjuntos más odiados por los seguidores de los otros equipos; aunque hablando de defensa al límite es obligado referirnos y centrarnos en la pieza más importante del quinteto, en cuanto a agresividad, que no era otro que el gran Bill Laimbeer conocido como “compañero de armas” por su agresividad y dureza lo que unido a los dos títulos que ganó con Detroit (89-90) le valdrían para granjearse un gran número de enemistades y odios por parte de las gradas.Jugadores que llevaban hasta el extremo sus conductas también fueron Maurice Lucas “The Enforcer” (algo así como “el amenazador”) en el cual podemos ver reflejado en el mote su tipo de juego. Ya a mediados de los 90 podemos fijarnos en Mutombo o Oakley los cuales llevaban a la práctica un juego duro catalogado por algunos como juego sucio que muchas críticas, y más antipatías, despertó en la grada y entre sus rivales llegando Drexler a decir de Oakley “Oakley es un uno de los jugadores más sucios, tendrían que suspenderle 10 partidos” después de que le propinara un golpe en la espalda a Barkley, a lo cual solía responder Oakley con “eso es baloncesto, solía serlo, no sé lo que es ahora”. Otros jugadores de los 90 que mostraban una excesiva agresividad en su juego fueron David Robinson, Karl Malone o Dikembe Mutombo.

Actualmente, y refiriéndonos a juego sucio-duro, se nos puede venir a la mente el nombre de jugadores como Bowen de los Spurs, uno de los jugadores que en estos momentos levanta más animadversiones pero que posiblemente sea uno de los mejores defensores de la historia, aunque para Ray Allen “es sólo baloncesto sucio. Es indiscutible, evidente: baloncesto sucio… Que dé con el codo y te pegue cuando estás ya en el suelo es ser sucio. No respeto a jugadores como él” que opinaba así tras haberle asestado el primero un golpe catalogado como innecesario durante un partido de la temporada 2006-2007; tampoco podemos dejar de nombrar en este apartado a otros, caso de Kenyon Martin, Ron Artest o el veterano Dikembe Mutombo, tan rudos en su juego como los anteriores.
Todos estos jugadores y formas de ver el baloncesto despiertan odios o idolatrías, según de que lado de la orilla vengan las opiniones, pero seguirán dándose aún con las nuevas reglas instauradas por el comisionado para la NBA David Stern, pero, ¿que sería de la NBA si de vez en cuando los jugadores no mostraran una cierta agresividad?, eso si, bien llevada. Jugadores como Laimbeer, Kurt Rambis o R. Wallace siempre habitarán en la NBA para darle un “toque” distinto a un juego que, pese a quien le pese, debe seguir siendo de contacto.

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