lunes, 14 de enero de 2008

EN LA ZONA 3X2

La liga se calienta

Empujones, agarrones, insultos, codazos, balonazos, protestas, agresividad… La liga se calienta. La liga parece que no siempre muestra una cara tan dócil y sosegada como nos pueda parecer, o nos puedan intentar vender, y de vez en cuando se nos revelan acciones que presentan un tinte un tanto violento. En los últimos años, y especialmente tras la trifulca del The Palace en el año 2004 entre los jugadores de Indiana y Detroit que acabaría con la pelea de Artest y Stephen Jackson con la grada, la liga ha empezado a endurecer definitivamente su reglamento para impedir que la imagen de la NBA pueda verse perjudicada por conductas como estas; aunque el año pasado se repitió el grave incidente, esta vez entre los jugadores de los Knicks y de Denver (¿Isiah Thomas-Don Nelson?), los jugadores están empezando a mostrar cada vez menores dosis de “agresividad”, o por lo menos agresividad verbal y en lo que atañe sobre todo al trato con los árbitros, agresividad mal entendida. La liga, cansada ya de las salidas de tono de algunos jugadores, implantó unas nuevas normas de conducta y un nuevo sistema de penalización conocido popularmente con el nombre de lo que podemos traducir como “Regla Rasheed Wallace”, mediante la cual si un jugador llega a cinco faltas técnicas se le impone un correctivo de tipo monetario hasta alcanzar las dieciseis lo que conlleva la suspensión durante un partido y que se ve aumentada en uno más por cada una que sume a partir de ella. Ahora mismo, y posiblemente condicionados por la posible suspensión o castigo monetario (¿insuficiente?), están empezando a verse lo que parecen ser conductas más “agradables” hacia los árbitros y compañeros, incluso por parte de jugadores como R. Wallace de Detroit, calificado por algunos como un jugador duro o por lo menos algo bocazas, que parece ser que se está mostrando en los últimos meses algo más sosegado, pensándose primero dos veces las cosas antes de hacerlas, aunque no siempre como podemos atestiguar en bastantes partidos, aunque las conductas no sean siempre del todo limpias por parte de algunos.
Estas salidas de tono, y a pesar de que ahora tengan mayor repercusión en la prensa, no son nuevas ya que ya en la década de los 80 y 90 eran habituales en partidos de gran rivalidad o tensión; ¿Quién no recuerda a Bird mostrando su discordancia a base de puñetazos con Julius Erving en un Sixers-Boston de 1984 tras el cual los dos serían sancionados con 7,500$ (los Celtics ganarían finalmente 130-119) o los piques en los clásicos de los 80 entre los Celtics y los Lakers? ¿Quién no recuerda a un Malone, uno de los mejores jugadores de la historia, mostrando una gran agresividad en defensa? ¿Y “El Almirante”, David Robinson? ¿Y el mayor taponador, actualmente, de la historia Dikembe Mutombo? Mención aparte merecen los “Bad Boys” de Detroit, nombre con el que popularmente fue designado el conjunto de finales de los 80 y principios de los 90 constituido por Isiash Thomas, D. Rodman, Laimbeer o Dumars caracterizado por practicar una defensa al límite, incluso a veces rozando la dureza, lo que les valió ser posiblemente uno de los conjuntos más odiados por los seguidores de los otros equipos; aunque hablando de defensa al límite es obligado referirnos y centrarnos en la pieza más importante del quinteto, en cuanto a agresividad, que no era otro que el gran Bill Laimbeer conocido como “compañero de armas” por su agresividad y dureza lo que unido a los dos títulos que ganó con Detroit (89-90) le valdrían para granjearse un gran número de enemistades y odios por parte de las gradas.
Jugadores que llevaban hasta el extremo sus conductas también fueron Maurice Lucas “The Enforcer” (algo así como “el amenazador”) en el cual podemos ver reflejado en el mote su tipo de juego. Ya a mediados de los 90 podemos fijarnos en Mutombo o Oakley los cuales llevaban a la práctica un juego duro catalogado por algunos como juego sucio que muchas críticas, y más antipatías, despertó en la grada y entre sus rivales llegando Drexler a decir de Oakley “Oakley es un uno de los jugadores más sucios, tendrían que suspenderle 10 partidos” después de que le propinara un golpe en la espalda a Barkley, a lo cual solía responder Oakley con “eso es baloncesto, solía serlo, no sé lo que es ahora”. Otros jugadores de los 90 que mostraban una excesiva agresividad en su juego fueron David Robinson, Karl Malone o Dikembe Mutombo.
Actualmente, y refiriéndonos a juego sucio-duro, se nos puede venir a la mente el nombre de jugadores como Bowen de los Spurs, uno de los jugadores que en estos momentos levanta más animadversiones pero que posiblemente sea uno de los mejores defensores de la historia, aunque para Ray Allen “es sólo baloncesto sucio. Es indiscutible, evidente: baloncesto sucio… Que dé con el codo y te pegue cuando estás ya en el suelo es ser sucio. No respeto a jugadores como él” que opinaba así tras haberle asestado el primero un golpe catalogado como innecesario durante un partido de la temporada 2006-2007; tampoco podemos dejar de nombrar en este apartado a otros, caso de Kenyon Martin, Ron Artest o el veterano Dikembe Mutombo, tan rudos en su juego como los anteriores.
Todos estos jugadores y formas de ver el baloncesto despiertan odios o idolatrías, según de que lado de la orilla vengan las opiniones, pero seguirán dándose aún con las nuevas reglas instauradas por el comisionado para la NBA David Stern, pero, ¿que sería de la NBA si de vez en cuando los jugadores no mostraran una cierta agresividad?, eso si, bien llevada. Jugadores como Laimbeer, Kurt Rambis o R. Wallace siempre habitarán en la NBA para darle un “toque” distinto a un juego que, pese a quien le pese, debe seguir siendo de contacto.

lunes, 7 de enero de 2008

EN LA ZONA 3X2



La vida pasa, la vida cambia, la vida continúa


Cuando reparé en el titular de que Damon Stoudamire pretendía cambiar de franquicia sin afectarle incluso el tener que comprar el mismo su contrato, confirmado posteriormente cuando pudimos acreditar que incluso aparece ya en la lista de jugadores inactivos, me vino a la mente de repente la canción de … que dice “…como hemos cambiado, que lejos ha quedado” ¡y tanto!; hagamos memoria y comprobaremos lo mucho que puede cambiar una situación en concreto y en si todas, allá por el año 2005 cuando Damon aterrizó en la franquicia del suroeste de EEUU estaba iniciándose el despegue de “algo” que parecía bastante serio en un equipo que contaba con jugadores del nivel de Pau Gasol, Mike Miller o S. Battier, aunque definitivamente, y tras algunos cambios importante que tenían como fin el intentar dar un impulso a esa progresión (traspaso de Jason Williams a Miami junto con Posey, cambio de Battier a Houston para recibir como contraprestación una primera ronda del draft del 2006 que tradujo en la elección de Rudy Gay, las elecciones de jugadores muy interesantes como Warrick o K. Lowry,…) no se traduciría, ni llegaría a fructificar, en un avance a segunda ronda de playoffs llegando el pasado año a vislumbrarse lo que parecen ser los últimos coletazos de ese proyecto después de un pobre 22-60 de balance y un último puesto en la clasificación; hace unos meses parecía que la llegada de C. Wallace al puesto de jefe de operaciones de Memphis tenía un significado renovador y esperanzador, pero finalmente no parece ser que este cambio, en el presente y en un futuro cercano, vaya a invertir la situación, encontrándose cada vez más lejos de su objetivo inicial y dejándonos como secuela unos jugadores que parecen creer muy poco en el proyecto vigente, un jugador franquicia como Gasol cada vez más desilusionado, y menos esperanzado con el proyecto de Wallace y Iavaroni y aguardando únicamente un traspaso que lo lleve lejos de su primer equipo NBA y un jugador como Damon, uno de los grande bases de finales del siglo XX y principios del XXI, ansiando abandonar el barco y esperando su partida a una franquicia que pueda permitirle luchar en estos últimos años de su carrera por un anillo que en Portland nunca llegó y en Memphis ni se vislumbró.

El caso de Stoudamire de desencanto y intención de cambio no es el único en estos últimos meses; Bryant parecía hace poco que sus días como líder Laker tocaban a su fin y que empezaba a encontrarse lejos ya de Los Angeles, aunque la situación actual de la franquicia de Arizona le haya echo replantearse el cambio, S. Marion esperó todo el verano un traspaso que se rumoreó que estaba cerca pero que nunca fructificó, llegándose a especular que sería a Minnesota a cambio de K. Garnett, Kidd parece estar solicitando un traspaso a New Jersey para, al igual que otros muchos jugadores, aspirar a ganar un anillo en los últimos años de carrera, Gilbert Arenas ejercerá en verano la opción que tiene por contrato de declararse agente libre y abandonar Washington y el más cercano, el caso de Pau que al igual que su compañero parece empezar a decir adiós a la franquicia que lo eligió allá por principios de siglo y que le dio la opción de llegar a ser lo que es hoy en día dentro del mundo NBA.


La situación de desencanto y petición de traspaso reiterada, tanto sea por un mejor contrato, una mejor situación en tanto en cuanto lograr un mejor destino o por intentar alcanzar el ansiado anillo, como ocurre en este caso, no es nueva ni mucho menos extraña o difícil de entender; quien haya seguido la NBA en los últimos años recordará a Vince Carter solicitando el traspaso a Toronto, llegando incluso a rumorearse que en sus últimos partidos de Raptor forzó la situación hasta el límite de llegar a bajar su nivel para lograrlo, lo cual no sentó nada bien a los seguidores de Toronto como podemos comprobar cada vez que Vince pisa el parquet del Air Canada Centre en donde los abucheos y pancartas en contra suya son muy habituales aún siendo el líder histórico en el apartado anotador y aún siendo posiblemente el mejor jugador de la historia de los Raptors, pero no es el único, los seguidores de Cleveland no olvidan que Boozer abandonó la franquicia de Cleveland y la compañía de Lebron James por el dinero de Utah cuando se estaba gestando algo grande, y los de Detroit tampoco olvidan que Ben Wallace decidió abandonar y romper el fantástico quinteto de Detroit por una subida salarial que le fue negada reiteradamente en los Pistons y que si le sería ofrecida en Chicago.

Definitivamente, la situación de Damon Stoudamire, Pau Gasol, Jason Kidd o Shawn Marion de intentar cambiar de equipo para lograr el ansiado anillo o una mejor situación no es nueva ni va a ser la última vez que se vea un caso similar, antes hubo jugadores como Barkley, Gary Payton, K. Malone o el mismo Stoudamire que intentaron lograrlo en un nuevo destino, así que tranquilos, para lo bueno y lo malo la NBA es diferente y como dice su nuevo lema Where Amazing Happens!, algo así como: Donde lo asombroso acontece, ¡y tanto!




Ya que en las últimas vacaciones tuve algo de tiempo para dedicarle al blog, aunque tengo que intentar convencer a alguien más para que me ayude a llevarlo, posiblemente haya para las semanas algunos cambios, como se puede empezar a comprobar esta semana en el fotolog, pero por lo de ahora y a modo de avance, decir que para la semana me gustaría tratar el tema de la internacionalización de la NBA en los últimos años y la ventajas e inconvenientes que esto está dejando en las demás ligas y dentro incluso de la misma. Y antes de que se me olvide, FELIZ AÑO a los pocos que se os da por pasaros por aquí para leer lo poco que me deja escribir el tiempo libre del que dispongo, cada vez menos.




7-07/01/2008 17:39:02

David Cerdeira Bravo (3xNBA)