En la NBA actual se dan algunos casos raros y desconcertantes de difícil comprensión y peor explicación como los de jugadores cobrando mas de 10 millones de dólares después de una única buena temporada, reconstrucciones eternas que nunca llegan a completarse y que deben ser reiniciadas una y otra vez, jugadores que brillan en Europa y que no encuentran su sitio en la NBA y otros que lo encuentran después de no llegar ni a aparecer en el mapa de la Euroliga,..., y otros casos igual de raros y desconcertantes pero que si encuentran una explicación lógica y medianamente fácil de comprender si nos paramos unos segundos a recapacitar acerca de ellos, entre otros muchos los de equipos que de nada o poco pasan a ser los “grandes”, jugadores que de suplentes o secundarios de un quinteto pasan a liderar equipos, etc., aunque me gustaría centrarme en el caso de, como indica el título de este blog, cuando 1 más 1 no suma dos sino cinco o más.
Todos sabemos que en la actual NBA, gracias al sistema de draft, gracias al límite salarial o gracias a la difícil conjunción de egos (en algunos casos imposible), las franquicias suelen presentar al menos una estrella o como mucho dos en su plantel, caso raro el de tres, alrededor de la cual o las cuales gira todo, tanto dentro como fuera de la cancha, o sea que, a poco que estornuden la franquicia se constipará; estos jugadores son elevados a un status de líder el cual es reconocido poniéndoles en sus manos una gran parte del salario total a cambio de este liderazgo y se les obliga a llevar consigo una serie responsabilidades. Hasta aquí estaremos todos de acuerdo, con más o menos matices, pero de acuerdo; pero de la misma manera estaremos de acuerdo en que un equipo campeón o que por lo menos se merezca el apelativo de “candidato” al título debe tener un “roster” compensado y no sólo uno o dos buenos jugadores, lo cual no siempre es fácil y depende en gran medida de la astucia, capacidad, aptitudes y por que no, suerte del manager general para hacer encaje de bolillos con los sueldos, hacer esta conjunción de talento y ponerla en manos del entrenador adecuado; pero hay veces que las cosas funcionan mejor de lo esperado o planificado y a partir de un buen jugador el resto crece, casi siempre ayudados por este jugador franquicia, y llegamos a un punto en el que de repente la franquicia asiste a un fenómeno comparable a la aparición de un genio al cual le pedimos 3 deseos, en este caso sólo uno pero a la larga bastante productivo por sí solo, el objetivo del anillo. Siendo sensatos, un equipo rara vez puede dar a mas de dos jugadores el reconocimiento de súper-estrella ya que conlleva consigo derechos y responsabilidades que difícilmente se puede llegar a repartir entre tres (más de 20 tiros por partido, liderazgo dentro y fuera, etc.) a cambio de un más que suculento contrato.
Lo explicado anteriormente, ya desde un punto de vista más práctico, o más cerca de lo que realmente es el juego, podemos obsérvalo en muchos equipos, varios y distintos casos de 1+1 aparecen delante de nuestros ojos y cada uno de ellos diferente y a la vez atractivo y productivo a partes iguales. Casos como el de Houston (Yao y T-Mac), Bulls (Deng y Gordon, a ver cuanto duran juntos si nos fijamos y hacemos caso de los cantos de sirena que nos llegan), Miami (Wade y O´Neal), Nets (Kidd y Vince Carter), Dallas (Nowitzki y Josh Howard), Denver (Carmelo y AI), Phoenix (Nash y Amare Stoudamire), Spurs (Duncan y Parker) o Utah (Deron y Boozer) son los más destacables; como podemos ver hay mucha disparidad en cuanto a conceptos y forma de ver el juego aunque casi siempre se da un detalle que los define, los diferencia pero a la vez hace que se asemejen, y es el de estar formados por un jugador exterior o que convive habitualmente más allá de los 5 metros y otro interior, a veces con un habitat de un máximos de tres metros desde la canasta. Aún con todo, debemos diferenciarlos, ya que no es lo mismo el caso de Miami que el de New Jersey o Denver, el de Chicago o el de los Spurs, el de Dallas o el de Utah y tampoco el de Miami y Dallas o mirando hacia atrás el de los Bulls de Jordan, los Lakers de Magic o los Jazz, Stockton y Malone, posiblemente el mejor dúo de la historia, casi mejor que (aquí). Aún así merece la pena destacar y definir los casos de Miami, Houston, Spurs y Phoenix por ser los más representativos y consolidados dentro de la liga actual, sin desmerecer al resto:
Miami: compuesto por un jugador netamente interior, con una movilidad limitada pero a la vez dominante como Diesel y otro exterior, Wade, eso si, con una facilidad para las penetraciones asombrosa, gran movilidad, excelente pase y de lo mejor y más atractivo de ver, que junto con O´Neal son capaces por si solos de dominar partidos gracias a un gran acoplamiento. Jugada favorita: movilidad continua de Wade por la zona amenazando con su tiro, arrastra a dos o tres jugadores y pasa a Shack para que machaque.
Houston: al igual que Miami, jugador netamente interior como Yao y un jugador exterior como McGrady, pero con la diferencia de que Yao tiene mejor tiro de 3-4 o 5 metros y McGrady igual movilidad, amenaza en penetración pero peor capacidad para el pase, eso si, mejor tiro de 3. Jugada favorita: al igual que Miami, muy parecida pero con ciertos matices, amenaza de tiro exterior de McGrady que atrae a bastantes defensores lo cual aprovecha, si es que no puede tirar, para pasar a Yao.
Spurs: poco hay que hablar de este dúo, de lo mejor dentro de la NBA; formado por un jugador interior, dominante, trabajador, resolutivo y gran anotador como Duncan y otro como Parker, grande en la penetración, con un gran pase y con un buen tiro de dos. Jugada favorita: penetración de Parker y pase a Duncan que recibe como máximo a tres metros con posibilidad de tiro o penetración a canasta con una posición ventajista respecto a su rival.
Phoenix: por último, dentro de los dúos NBA que más me gustan está el formado por Nash y Stoudamire; el primero, clásico playmaker (posiblemente de lo mejor de la historia como demuestran sus dos MVP´s) con una gran y fantástica facilidad para el pase gracias a su extraordinaria visión de juego la cual le permite ver las jugadas antes de que pasen y, por lo tanto, adelantarse a ellas permitiendo que sus compañeros saquen partido de esta capacidad, sin desmerecer su tiro de dos y de tres, de lo mejor. Stoudamire, pívot con una capacidad para machacar el aro extremadamente desarrollada pero que a su vez posee un tiro desde 3-4 metros o incluso más exterior bastante bueno (cosa que parece que no se destaca mucho), poseedor de un físico extraordinario el cual le permite hacer frente a un pívot más fuerte y a su vez a un pívot más rápido. Jugada favorita: con Nash presente lo difícil es destacar una jugada, ya que puede poner el balón donde otros no llegan ni a pensar, por lo cual recomiendo, ya que es difícil definir una jugada, entrar en el famoso portal de videos y poner Nash en el buscador para disfrutar de un buen rato con uno de los mejores playmakers de la historia para mi humilde opinión.
Lo escrito hasta ahora nos da una cierta información sobre lo que son capaces de generar en el partido por si solos estos dúos atacantes pero hay otros muchos aspectos en los que influyen como son las ventajas que tener un dúo así pueden generar en el juego ofensivo del resto de compañeros. San Antonino, como ejemplo de equipo compensado y equilibrado en el cual el resto de jugadores se benefician de su pareja ofensiva de manera notable gracias a la capacidad de Parker de controlar el partido y la de Duncan de atraer jugadores en ataque y concentrarlos cerca del aro, lo cual beneficia a Barry o Bowen para mostrar su facilidad en el tiro exterior o de Finley para combinar el tiro exterior con una gran capacidad para adentrarse en la zona, y si bien estos jugadores se benefician del dúo citado, el mismo caso puede ser el de Miami, Phoenix, Utah, Dallas,..., aunque nunca nos podemos olvidar de los casos concretos de Phoenix, Spurs o Dallas ya que lo que les hace gozar del privilegio de candidato perenne es el echo de tener un jugador que completa el trío, tan importante, o a veces más, que los dos anteriores y los cuales gozan de un nivel similar; en San Antonio, Ginobili, el genio argentino el cual si le dejas espacios te “mata” con su tiro exterior y si le defiendes de cerca penetra y acaba la jugada con mate o bandeja, y que actualmente goza del papel de sexto hombre dentro dentro del esquema de juego de Gregg Popovich. Otro jugador, en este caso en Phoenix, no menos importante que Ginobili, es S. Marion el cual posee el privilegio de ser AllStar junto con sus dos compañeros y que desempeña el papel de tercera arma ofensiva dentro del juego de contraataque de D´Antoni, con una gran capacidad cerca del aro de finalizar la jugada cerca del aro con una gran violencia en el mate, sin olvidarnos de su calidad en el tiro de 5 metros que, pese a no se demasiado ortodoxo, si es muy efectivo como demuestran sus estadística año tras año. Por último, Jason Terry, asentado ya en Dallas que goza del papel de base titular, poseedor de un magnífico tiro exterior así como de dos y una gran capacidad para colarse en la zona.
Finalmente, podemos ver que realmente a veces los equipos tienen similitudes que se nos pueden escapar dentro de un partido ya que raros son los equipos que practican juegos parecidos aunque finalmente todo responde a la mayor o menor capacidad para que tus jugadores adapten sus características a un esquema de juego, además de que se adapten a la forma de jugar de tus dúos de estrella para finalmente demostrar con la consecución de títulos que 1+1 a veces suman cinco, o seis, o siete,...

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